Parálisis por análisis. Así se podría describir mi relación con el proyecto docentemente. Este mes de febrero he pasado por:
- Desechar docentemente.
- Enamorarme de una nueva idea de proyecto.
- Consumir formación que me incitó a comprar un dominio nuevo.
- Ghost, la plataforma que uso, sacó una funcionalidad que me hizo pensar.
- Desechar el proyecto nuevo.
- Armar docentemente.
Una montaña rusa. La verdad es que este mes ha sido un auténtico lío y al final he recordado por qué me metí en todo este jaleo y la manera de hacerlo. Estaba montado un proyecto escalable pero ya con todo el proceso hasta el objetivo final.
El haber consumido muchas formaciones hace que quieras llegar adonde otros están pero desde el comienzo. Por eso, cuando Ghost sacó los mails de bienvenida, dije:
Si me han dado una de las cosas que buscaba automatizar, igual es el momento de lanzar y simplificar todo.
Con esto he pasado de montar un blog en WordPress, comprar plantilla, probar automatizaciones a volver a la casilla de inicio. Si esto ha de ser sostenible, ha de estar alineado con el tiempo del que dispongo.
Empezar un proyecto de cero, sin ningún tipo de apoyo es complejo. Al final, todo se resume en hazlo, no lo hagas perfecto, hazlo. Hay veces que queremos controlar todo al milímetro (en este caso al píxel), y sin equipo no se puede. Pero es que hay proyectos que no necesitan equipos, que son de una persona. Este tipo de proyectos, si eres muy perfeccionista, pueden quedarse en un cajón por querer encontrar ese unicornio que puede consumir todo tu tiempo. Hubo una frase que me hizo click
Una newsletter con fallos es más exitosa que una perfecta que no se lanza
Y con esto en mente, me estoy pegando el trabajo del siglo para llegar al día 1 de marzo y lanzar la primera edición de docentemente, con un sistema inicial que se adapte a mí y unos objetivos realistas.
Muchos de los proyectos que se lanzan a la red de redes tienen un componente (o stack) tecnológico que puede ser el principal cuello de botella. Es maravilloso que la gente quiera lanzar grandes proyectos desde su casa, pero debes preguntarte ¿vas a pensártelo tanto que al final no hagas nada? ¿Una plataforma u otra te van a dar más o menos éxito? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar por ese proyecto? ¿Para qué realizas ese proyecto?
Yo sigo dándole vueltas a esas preguntas, cada vez lo tengo más claro: quiero ayudar a docentes a una relación sana con su profesión ya sea en el aula y/o en la oposición.
Y tú, ¿te has lanzado y respondido esas preguntas? Si te las haces, coméntamelas y lo hablamos.